El pozo

marzo 5, 2007

A Dupont y Dupond

2 cargols

Dos caracoles pasean juntos. Dos líneas paralelas de baba avanzando por el suelo hasta llegar a una pared. Ahora son dos trazos plateados sobre la superficie vertical. La dirección de la gravedad ha cambiado, cuesta un poco más desplazarse. Al llegar arriba se preguntan: “¿Izquierda o derecha?”.

Dos caracoles sobre la pared, tuerzen lentamente a un lado. Siguen la línea de ladrillo, hasta que, pasado un buen rato, encuentran dos trazos plateados en frente de ellos. Los trazos vienen de un lado de la pared y siguen sobre ella. Los caracoles dudan un momento y luego siguen avanzando.

Dos líneas de baba que se superponen a las que ya hay. Y así hasta que caen en la cuenta:
– ¿No serán nuestros propios trazos?
– ¡Claro! La pared es circular. Hemos dado la vuelta y volvemos a pasar por el mismo lugar.
– Sí, debe ser una especie de cerco.
– ¿Por qué lado subían los trazos?
– Por este.
– Pues bajemos por el otro.
– Vale.

Otra vez dos líneas plateadas en la vertical, esta vez bajando a favor de la gravedad. Poco a poco, hasta que traspasan la línea de sombra.
– Claro, una parte de la pared proyecta su sombra sobra la otra.
– Sí, sigamos bajando.
– Hay como más humedad.
– Por la sombra será.

Y bajan y bajan. Despacio.
– Parece más alta la pared dentro del círculo, ¿no?
– Es verdad, no era tan alta cuando subíamos.

Su trayectoria se hunde y se hunde, mientras oscurece a su alrededor.
– Mucho más alta, diría yo.
– Sí, mucho más alta, añadiría yo.

Y no dejan de bajar, milímetro a milímetro, tomándose su tiempo de caracol, mientras la humedad y la oscuridad aumentan parejas.

En un momento dado uno de los caracoles se desprende de la pared. En un instante se esconde en su caparazón mientras una corriente silenciosa de agua lo arrastra hacia el laberinto de acuíferos.

El otro caracol ha escondido sus cuernos. Saca uno, después el otro. Los mueve hacia los lados.
– ¿Dónde estás?

El silencio. Algo va mal.
Duda y luego lentamente da media vuelta para deshacer el camino.

Tres líneas plateadas se hunden paralelas en la oscuridad del pozo. Dos son de ida, una de vuelta. Aunque las tres parezcan iguales.

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