La nube de Sit.local

marzo 17, 2009

Usando Wordle he creado una nube de palabras usadas en este blog. El resultado es el siguiente:

Nube sit.local 2009

Nube sit.local 2009

Es al menos curioso. Wordle ha tomado las palabras más repetidas en el blog. Están ahí los conceptos relacionados con la temática de “sit.local” (laberinto, desorientarte, …) pero sobretodo con el proceso de concepción y montaje del laberinto Cajacabeza (cajas, cajacabeza, estructura, montaje, …). Lo sorprendente es que “plaza” es la palabra más utilizada, no tenía para nada conciencia de ello. Hay unos cuantos verbos y preposiciones relacionadas con el espacio (hacia, voy, vas, vamos, salgo …). Hay palabras que nombran sitios y recorridos (Sevilla, Alcázares, ciudad, calle, callejón, rutas, mapa, Hotel, monasterio, jardines, …). Y junto a estas palabras conviven nombres de personas que cito, especialmente de “cajacabezadores” (Paco, Violeta, Cristina, Miguel, Cristóbal, …).

Para acceder a la nube en Wordle clica sobre la imagen siguiente:
Wordle: sitlocal


Navegar cajacabeza

marzo 23, 2007

panel desde cajacabeza

Desde el martes y hasta el próximo domingo 25 de marzo el laberinto cajacabeza está en el centro de arte de Sevilla (Monasterio de San Clemente) y puede ser navegado.

Sólo tienes que entrar tu cabeza dentro de una caja y seguir sus pasillos. Si quieres desorientarte no te agaches y navégalo con los cartones a un palmo de tu nariz.

Hay caminos sin salida, rutas que se repliegan sobre sí mismas. Si miras hacia arriba en algunas cajas hay un segundo piso con otras rutas atajo por las que podrías pasar si levitaras. También hay un par de módulos abiertos por los que puedes ver el techo del monasterio o el trasero de la cámera de vigilancia (sin que ella te vea).

Si has navegado cajacabeza y quieres contar tu experiencia puedes hacerlo en los comentarios de este mensaje.
¿Conseguiste desorientarte? ¿Cuál es tu rincón favorito dentro del laberinto?

Si tienes fotos del laberinto puedes publicarlas en Flickr e incorporarlas al grupo cajacabeza.

2 chicos cajacabezados


Cajacabezadores/as

marzo 23, 2007

En la construcción del laberinto cajacabeza han intervenido varios cajacabezadores y cajacabezadoras. La conceptualización y definición inicial de la propuesta se hizo a la distancia. Intercambiando mensajes con Fito Rodríguez, Rubén Díaz y, cada vez más conforme se iban concretando los aspectos técnicos, con Paco González; persona clave en el montaje.

Los herreros de D@ALBA hicieron la estructura y la sujetaron entre las vigas y la pared de la sala. En el cortado de cajas, preparación de grupos y montaje del laberinto intervino gente del equipo de producción de LASUIT3 (Cristóbal, Violeta, Miguel), Cristina Dominguez del colectivo Zemos98 y también Ricardo Iglesias que participaba en la exposición con otra pieza (In the dark, junto a Gerald Kloger) y se vino a hechar una mano. Benito Jiménez puso la iluminación.

Cajacabezadores, gracias a todos/as!!

David.

Algunos/as cajacabezadores/as cajacabezados/as…

Paco Cajacabezado
Paco González
Fito cajacabezado
Fito Rodríguez
Cristina cajacabezada
Cristina Domínguez
Violeta cajacabezada
Violeta
Cristobal cajacabezado
Cristóbal
Miguel cajacabezado
Miguel
David cajacabezado
David Linde


Contrareloj – montaje cazacabeza

marzo 23, 2007

Empezaba a entrar la gente a la exposición “panel de control” y estábamos acabando con la última caja. El final del montaje fue una carrera contrareloj.

El lunes habíamos cortado las cajas y pegado sobre ellas algunas de las imágenes y textos recortados en vinilo. La estructura de hierro que tenía que aguantarlo todo pesaba demasiado y no se ajustaba a las medidas poco precisas de las cajas. Paco redibujó una estructura más simple y los herreros la soldaron. El mismo martes habíamos agrupado las cajas por líneas de entre 2 y 3 de ellas enganchadas con cola. Antes de colocarlas sobre la estructura se sujetaban con las palomillas y se hacían los agujeros para sujetarlas con los grupos de cajas contiguas. Sobre la marcha y a todo ritmo decidimos algunos cambios, suprimiendo algunas cajas del segundo piso. En todo momento tenía que verificar la posición en el esquema porqué cualquier error alteraría la estructura interna e igual bloquearía algunos recorridos o dejaría alguna caja aislada.

Fue un trabajo frenético, con la colaboración de muchas personas y el trabajo en equipo con Paco, discutiendo la mejor forma de afrontar el montaje o de solucionar los contratiempos.

La verdad es que yo había imaginado un montaje menos complejo de lo que fue. O de como lo sentí desde dentro del proceso. Ahora, en perspectiva, y con el laberinto ya montado, esa complejidad y los contratiempos pierden importancia.

Collage montaje cajacabeza


Desorientación en Sevilla

marzo 18, 2007

Esta mañana he llegado a Sevilla. Había estado antes un par de veces. Pero siempre de paso (hacia Extremadura la primera vez, hacia Granada la segunda). Conozco muy poco la ciudad. Cuando llegas a una ciudad que no conoces te faltan referentes, es fácil desorientarte. Si la ciudad tiene mar para mí es mucho más fácil, vivo en una población costera y el mar es un elemento de orientación importante. Las ciudades con río son más difíciles.
Beli (por “Belinda”) me viene a buscar de parte del Festival al aeropuerto y me lleva en coche al Hotel. Comenta que hay muchas obras en la ciudad (y vaya si hay!). Me instalo y luego salgo a comer. Después voy a dar una vuelta. Hasta las seis de la tarde no hemos quedado en el caS.

Rotulo desorientación sevillana

Voy hasta los Alcázares Reales porqué tengo una cuenta pendiente con sus jardines. Los ví un día lluvioso de agosto, además con el tiempo justo porqué cerraban. Quiero entrar en el laberinto, recorrer su estructura de setos y ver el esquema grabado en piedra que no ví la otra vez.
Una flecha en un portal señala “Alcázares” hacia la derecha. Decido ir para la izquierda y rodearlos. Entro en la parte abierta de los Alcázares y por un callejón estrecho salgo hacia el entramado de callejuelas que lo rodean. Llevan nombres como “Agua” o “Pimienta”. Tomo fotos de algunos nombres de calles por si puedo componer la palabra “desorientación” con las letras características de los rótulos sevillanos. Luego cruzo los jardines Murillo y recorro la calle Fernando en obras. Entre las losas de piedra a medio poner asoma la tierra amarilla junto a los tubos de plástico rojo para el cableado. Al final llego a la puerta cerrada de los jardines (a pocos metros del cartel de la flecha). Cierran el domingo por la tarde. También el lunes.
Me he sentado a escribir en la pequeña plaza Santa Marta (lo de “Marta” se intuye, tapado por las hojas de un arbusto). Es una plaza tranquila y en sombra. Con una sola entrada bajo un arco. Rodeada de naranjos, con una cruz de mármol en el centro. Los turistas y curiosos entran y sacan unas fotos. En seguida se van. Algunos se sientan unos minutos. Como una pareja de mediana edad o una família con dos hijas, una de nombre Marta, como la Plaza.
– ¿Te ha gustado tu plaza?
– Sí, ¿ya nos vamos?
– Sí nos vamos ya.
– Pero luego volvemos ¿vale?
Otros vienen buscádola. “Debe ser la plaza que dice Luís” o “No me habré sentado de veces yo aquí con tu hermano”. Y, hablando por el móbil, “estamos aquí, en la plaza en la que hay seis naranjos y un cruzero”.
Llegan, están más o menos rato y luego se van. El ambiente me recuerda a la barcelonesa plaza de Sant Felip Neri. También es una plaza recogida, también se puede llegar bajo un arco, y transmite un ambiente similar.
Yo tenía esa plaza en mente cuando escribí el cuento “Hostes a l’illa“, imaginando el tipo de ambiente que se respiraría en los nodos-plazoleta clónicos del laberinto “Flor de Dèdal”. Pero bien podría ser esta plaza Santa Marta de Sevilla. O quizás un híbrido de ambas.
Huele a naranjas y azahar. Las voces de la calle Mateos Gago llegan aquí amortecidas. Busco la plaza en el mapa que me han dado en el Hotel pero no aparece.

Plaza Santa Marta - Sevilla - marzo 2007

De vuelta hacia el Hotel me pierdo varias veces. Intento interpretar el mapa pero no sé si mirarlo del derecho o al revés. Mi intuición falla. Cuando encuentro una calle que buscaba dudo y muchas veces la tomo en la dirección equivocada. Hasta que reconozco algunos sitios por dónde he pasado, cosas en las que me he fijado. Pero aún son pocas. Conforme vaya pasando por estas calles las referencias se irán acumulando y será más difícil que me desoriente. De momento tengo desorientación de sobra. Tardo más de vuelta que en la ida.


Desorientación ¿eje de trabajo?

marzo 16, 2007

La desorientación es uno de los ejes de trabajo de panel de control. ¿es la desorientación un mecanismo de control o una forma de escapar de él? ¿o puede ser las dos cosas?

Desorientarse es perder las referencias. Referencias en relación al espacio (Ricitos de oro perdida en el bosque), al tiempo (el prisionero de Guantánamo) o a las otras personas (el juego de la gallinita ciega). Inducir la desorientación es una forma de represión usada por las policías para derrumbar a los detenidos. De hecho la desorientación suele acompañar cualquier privación de libertad (detención, prisión, secuestro) y es también una forma de tortura psicológica.

Terrible. ¿Cómo podemos hablar de desorientación en positivo?

Se dice que el exceso de información en red también es motivo de desorientación. Demasiados nodos, referencias inestables. No estoy seguro de ello, pero hay una enorme actividad para orientarnos. ¿Será más bien el problema que tenemos un exceso de orientaciones? Google guiando nuestra navegación acumula datos sobre nosotros. ¿Es una forma de control? Después de años de críticas ante-ayer anunció en una nota oficial que los guardará “sólo” durante 18 meses. Una directiva europea obliga a las compañías de telecomunicaciones e internet a retener los datos de sus usuarios entre 6 y 24 meses. A una petición del gobierno norteamericano hace algo más de un año Google se negó a entregar esos datos (cosa que hicieron MS y Yahoo!) y ganó la partida judicial. ¿Por qué se negó? ¿Por respeto a la privacidad de las personas o porqué están pensando en ser una organización de control alternativa al/a los estado/s?

Trabajar sobre la desorientación puede ayudarnos a tomar el control. O al menos a entender un poco por dónde y porqué lo perdemos y así ganar autonomía. El juego es una estratégia de aprendizaje en muchas especies, la nuestra incluida. Con el juego aprendemos sobre el entorno, sobre los otros y sobre nuestras propias capacidades. ¿Podemos afrontar la desorientación desde el juego? Es una vía de investigación. Perder las referencias y/o el control sobre uno mismo en un marco del que sabemos que podremos salir puede no ser tan terrible. Y igual nos prepara para “navegar” en situaciones de desorientación. También, quizás, a sortear el exceso de orientación que tira de nosotros hacia determinados railes dificultando su cuestionamiento.


juegos y desorientación

marzo 16, 2007

Hay varios juegos en los que interviene la desorientación. Esos en los que te vendan los ojos, te dan unas vueltas y tienes que “reorientarte” para encontrar o golpear alguien/algo.

Cuando yo era pequeño en las fiestas de cumpleaños, de las escuela o de calle se rompía la olla (trencar l’olla). He encontrado una explicación muy clara del juego escrita por Tània, supongo que alumna de la escuela “Ferran i Clua” de Sant Cugat del Vallès:

“Este juego se practica en el aire libre en un espacio que permita colocar una cuerda de un lado a otro, de la cual se cuelga una ollita o maceta dentro de la cual se habrán colocado caramelos, monedas, etc. y, además agua o harina. Los jugadores participan de uno en uno. Se vendan los ojos al participante y se le da un palo, situándolo de manera que con éste pueda tocar la olla.
“Entonces se le hace dar unas vueltas y él deberá reorientarse. Cuando crea que puede darle a la olla, le asestará un fuerte golpe con intención de romperla.
“Normalmente se le dan tres oportunidades. El juego va continuando hasta que alguien consigue romperla, en cuyo momento le cae el agua o la harina por encima mientras él se apresura a destaparse los ojos y recoger los caramelos y otros regales antes de que los recoja otro.
“Normalmente, cuando alguien rompe la olla, se coloca otra y el juego sigue mientras queden ollas.
Children Folklore – Trencar l’Olla

Especialmente destacable la experiencia de quitarse la venda y ver la nuve de harina, el fragmento de olla colgando y todos tus compañeros por el suelo aprovisionandose de golosinas.

El juego es similar a la piñata mejicana pero sin la cosa esa de los 5 pecados. No sé si los juegos tendrán alguna relación de influencias uno del otro.

wack the pinata by rocketjim54 2005 - CC 2.0 by

Otro juego es el de ponerle la cola al burro (o cualquier cosa a otro animal). Lo mismo: ojos vendados, vueltas para desorientarte y con la cola en la mano tienes que encontrar el dibujo del burro para clavársela. Los otros te intentan “orientar” (¿?) diciendo “más a la derecha!!”, “un poco a la izquierda!”, “adelante, ahora adelante!!”.

Blind mans bluff 1803 Wikicommons Dominio Público

También te desorientan a base de vendarte los ojos y darte vueltas sobre ti mismo en el juego de la “gallinita ciega“. El de los ojos vendados está dentro de un corro y tiene que pillar a alguien y adivinar quién es (por el tacto). Si lo consigue le sustituye.

Sin el sentido de la vista y perdidos los puntos de referencia por las vueltas, vivimos la experiencia de orientarnos por el tacto (a lo bruto con un palo o a lo cortés con las manos, según sea piñata o gallinita ciega), por el andar a tientas o por los gritos de los otros (de buena fé o de burla).


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